Relato. Las Guerras Mitológicas

¡Hola! sé qué hace meses que no paso por aquí aunque intente estar más activa, de nuevo intentaré retomar el blog, aunque esta vez sí que no prometo nada. Esta vez no os traigo reseña de ningún libro ni serie, ni película. Tampoco vengo a hablaros de ningún artista ni periodo artístico, hoy vengo a traeros algo que hace tiempo que no traía por aquí, un relato escrito por mí. Eran unas ideas con las que llevaba años en la cabeza y a finales de año se me ocurrió llevarlas al papel y después al ordenador para presentarlas a un concurso, y no, no gane ni nada jajaja. Lo presenté y ahí se quedó en mi pc, hasta que durante la cuarentena las ideas me volvieron a rondar la cabeza, esta vez para darle forma y crear una historia más larga y compleja, y en ello estoy. Siempre me ha gustado escribir, hace tiempo estuve en Wattpad, antes de aquello subía todo a un antiguo blog. Pero hace unos años deje de escribir, solo pequeños textos de vez en cuando, en mi IG los podréis encontrar, los que ya me conocéis ya los habréis leído. Ahora dando forma a esta historia he vuelto a recuperar la ilusión y las ganas de escribir, y creía nunca las recuperaría, pero no, aquí están. Y hoy me hace ilusión traer el relato al blog para que todos aquellos que quieran lo lean. Espero que os guste y lo disfrutéis. 


Las Guerras Mitológicas

Memorias de una Terrestre

Mi nombre es Lauranna y quiero contaros muchas de las cosas que he vivido en estos diez años, cuando el mundo de la superficie, donde habitamos los humanos, entro en guerra con los Intraterrestres. Para poneros en situación os diré que todo comenzó a principios de 2029 y, diez años después aún quedan pequeños conflictos.

Tenía 28 años cuando empezó todo, era enfermera en paro y vivía en una gran ciudad. Nací huérfana de padre y mi madre murió hacía unos años, y yo era una persona muy solitaria por lo que tampoco es que tuviera muchos amigos y me gustaba vivir sola.

El 29 de enero de aquel año, a lo largo y ancho de todo el planeta, este tembló, una serie de terremotos de grandes magnitudes, seguidos de continuas replicas, todo ello acompañado del caos y pánico de las personas. Ningún país se libró de todo aquello, incluso para los que era imposible que hubiera terremotos, los hubo. Parecía ser que las únicas que se libraron de aquello fueron algunas zonas de montaña.

Muchas ciudades comenzaron a ser evacuadas, yo decidí ir a una casa que tenía una tía mía en la montaña, en un pequeño pueblo, tuve bastante suerte, menos mal que aún no la había vendido. No sabía a ciencia cierta si allí estaría a salvo, pero tenía que intentarlo. Tengo que reconocer que echaba de menos esa paz, respirar aire puro y escuchar a los pájaros revolotear y cantar, y por fin tierra firme bajo mis pies. Los mayores del pueblo fueron muy amables, a mí y todos los refugiados que llegaban les ayudaban a adaptarse y como vivir del campo, aunque lo más difícil era estar sin luz, con aquellas catástrofes parecía que estábamos volviendo a la Edad Media.

Un día la tierra comenzó a temblar, no quería creer que otra vez estuviera pasando, cuando salí de casa todo el mundo corría, una gran grieta se estaba abriendo en el suelo y esta se tragaba todo lo que encontraba a su paso, comencé a correr lo más rápido que pude pero, de repente sentí como me golpeaba contra el suelo y caía… Todo se volvió negro.

Recuperé un poco la consciencia, me dolía todo y no podía ni abrir los ojos, pero conseguí escuchar pasos y algunas voces, aunque no entendía lo que decían, sentí como se acercaban, estaba asustada y era incapaz de moverme, al poco volví a perder la consciencia.

Cuando desperté vi que estaba en una gran sala llena de camillas, mantas y piedras, pequeñas piedras de diferentes tipos preparadas como si de instrumental médico se tratase, parecía que era un hospital. Alguien puso la mano sobre mi hombro, miré hacía un lado y vi un muchacho joven que me miraba con una gran sonrisa, moreno y con una melena desaliñada de la que sobresalían sus muy picudas orejas, y con unos ojos ámbar muy claros. Me habló en un idioma que no entendía ni identifique, pero cuando se dio cuenta de que no podía entenderlo me habló bastante bien en mi idioma.

Respiré hondo para calmarme, todo aquello me parecía surrealista, comencé a preguntar todo que se me venía a la cabeza, pero el chico me explico que no podía contarme nada hasta que su gobierno decidiera que hacer conmigo, solo me dijo que se llamaba Gabriel y estaba en el Reino Bridgit, al sur de la Subtierra… Me estaba diciendo que estaba debajo de la superficie, que había prácticamente otro mundo bajo nuestros pies y no teníamos ni idea.

Estuve allí metida un par de días hasta que me llevaron a ver al Jefe del reino y sus consejeros, estos me pidieron un favor, uno al que no me pude resistir. Querían que les ayudara con un tema complicado, que fuera mediadora, una especie diplomática entre sus reinos y con los terrestres para buscar la paz. Para ello querían que me empapara de su historia y cultura, para entenderles, yo acepte y pronto me puse a estudiar, Gabriel me enseño historia y medicina, Lionel, un Puka con apariencia humana con cola y orejas de conejo, él me dijo que me traería suerte, fue el encargado de enseñarme sus costumbres y la geografía, y que además seria mi consejero. Y Adele, no la trate mucho, era una especie de hada me dijo, una Sidhe se hacían llamar, ella me enseño las artes, loa música y me introdujo hacia la magia.

Aquello era impresionante, era como la superficie pero con mucha más naturaleza por todas partes. Los pueblos, aldeas y ciudades estaban totalmente integradas con la naturaleza, al contrario que nosotros, ellos se adaptaron a ella y no intentaban doblegarla, simplemente convivían y sobrevivían. Si me pedís que os lo describa os diría que es una mezcla del mundo de Tolkien con grandes toques steampunk. Y lo que más me llamó la atención es que todas las entradas posibles estaban protegidas con criaturas muy reales, cancerberos y otros seres que les acompañaban, como elfos o amazonas, por ejemplo.

Pues al final resulto que todos aquellos mitos y leyendas que leíamos y veíamos tenían parte de real. Sobre todo en el sentido de que convivimos con estas esas criaturas que decoran nuestros libros y bestiarios de fantasía. Vivian en paz con nosotros hasta que llegaron instituciones como la iglesia y que por un interés que aún desconozco, todos ellos fueron cazados y perseguidos como  monstruos. No les quedo otra que huir a lo que muchos humanos llamaban infierno, es decir, a donde se encontraban ahora, adaptándose y creando su propio mundo. Aquí había vida gracias al núcleo de nuestro planeta a nosotros nos daba nuestro campo magnético y para ellos era un sol que les daba luz y calor.

Gabriel me contó que para el final de nuestra Edad Media ya no quedaba ninguno de ellos en la superficie, a excepción de pequeños espíritus del bosque. Al llegar aquí siguieron con el sistema feudal, aunque la justicia y sacerdotes no lo elegían el monarca sino el pueblo, y estos tenían potestad de echar al monarca si era necesario. Se formaron Ocho Reinos, Bridgit, Júpiter y Odín (estos dos últimos eran los más bélicos de todos), al sur, Diana y Osiris (este último siempre le bailaba el agua a Júpiter y Odín), eran los más grandes del norte, por último Lugh, Kauil y Brahma, los reinos del este y oeste, no eran de los más guerreros pero si tradicionalistas y muchos consideraban a los humanos causantes de todos sus males desde que dejaron la superficie. Todos ellos funcionando de forma unificada para garantizar la paz… Hasta entonces.

Su mundo comenzó a desmoronarse hacia varios años. Aunque sus sacerdotes con sus conocimientos de magia y energía intentaban solucionarlo, solo lograron poner parches. Se quedaban sin agua, su cielo se desmoronaba junto con su microclima y atmosfera. Y todo era por culpa de nosotros los humanos, no solo estábamos matando al planeta por fuera, sino por dentro también, todo por la indiscriminación con la que lo explotábamos, sobre todo les afectaban la extracción de petróleo, la explotación de manantiales, las pruebas de armas nucleares, etc. Todo aquello llevo al límite a los Intraterrestres, cinco de los Ocho Reinos decidieron que ir a la guerra y de la forma más abrupta y agresiva posible era lo mejor, mientras que los otros tres reinos (Bridgit, Odín y Diana), querían solucionarlo de la forma más pacífica posible. Mi suerte fue caer en zona de guerra pero que me encontraran los exploradores de Bridgit, quienes buscaban ayudar a humanos perdidos que caían en socavones que usaban para salir a la superficie, como me ocurrió a mí.

Me salvaron, acogieron y pidieron ayuda, me hicieron sentir una más de ellos, y yo puse todo de mi parte, de loba solitaria pase a ser una loba de manada, me sentía querida y respetada. Lo único que más me dolía era recibir aquellas noticias de las grandes bajas que estaban sufriendo todos los bandos, para colmo acabaron en guerra civil entre ellos, debido a la abstención de no entrar en guerra de muchos, a los que tildaron de traidores. Después de un año acabe ayudando a Gabriel en el hospital con los heridos de guerra, me enseño a utilizar las piedras canalizando mi energía para curar, tuve que aprender mucho, pero me esforcé todo lo que pude.

En la Intratierra había todo tipo de minerales y materiales, tanto comunes de la Superficie, como tantos otros que ni si quiera conocía de su existencia. Por su forma de vida podría parecer que eran tecnológicamente más atrasados, pero tenían habilidades suficientes para estar a la altura de nuestras armas aunque las suyas fueran más rudimentarias. Los humanos no esperaban ni la magia ni aquellas criaturas, guerreros con armaduras resistentes a todo tipo de balas, las amazonas y valquirias estaban a la altura de nuestros soldados, los cancerberos, fenrirs, entre otros estaban a la altura de un tanque, y arpías, banshees y gárgolas a la altura de los cazas, aunque no lo pareciera, los bandos estaban muy equilibrados.

Cuando me consideraron apta para la diplomacia me asignaron dos compañeros, un consejero y un guardaespaldas, Lionel, quien ya era uno de mis mejores amigos, y Marble, quien era una Hamingja, una especie de guardiana que decidida la suerte de a quien acompañaba, de esa forma si se me ocurría traicionarles a los Intraterrestres, esta acabaría con mi suerte en el acto antes de que me fuera de la lengua. No es que no confiaran mí, solo extremaban precauciones y lo entendía. Tengo que reconocer que no fue fácil ser diplomática, tanto humanos como los cinco reinos eran bastantes bélicos y cegados con la violencia. Con el paso de los meses conseguí que los reinos firmaran tregua entre ellos y aceptaran negociaciones, después logré treguas para negociar con los humanos, todo esto me llevo entre dos y tres años.

Algunos rompieron acuerdos y hubo que renegociar, otros se negaban a negociar conmigo, para los Intraterrestres porque era humana y no podría llegar a entenderles, que éramos los villanos y que después de echarlos de la superficie hace siglos ahora queríamos exterminarlos. Los terrestres simplemente me consideraban una traidora, muchos me sobornaban y chantajeaban para que volviera al “bando” adecuado. Parecía que era muy difícil para todos comprender que yo era y siempre seria neutral, yo no pertenecía a la Superficie o a la Intratierra, simplemente pertenecía al planeta.

Nací, crecí y viví durante 28 años en la Superficie pero, ellos me salvaron, me protegieron, cuidaron y acogieron como una más de ellos, Gabriel, Lionel, Marble y Adele se convirtieron y mis amigos y mi familia, ahora también partencia allí y tenía claro que cuando terminara todo lo que me quede de mi vida lo voy a pasa en Bridgit.

Después de diez años de guerras conseguimos que se firmara una tregua a nivel mundial, y al fin, a día de hoy se está negociando un tratado de paz, y he tenido el gran honor de ser quien represente a los Ocho Reinos junto con Gabriel y Lionel. Aunque aún quedaban algunos reticentes y rencillas entre ellos, sobre todo con los reinos más bélicos, los altos cargos de estos los convencieron de que podían confiar en mí. Sería difícil aprender a convivir todos juntos, terrestres e Intraterrestres, pero tenía la esperanza de que algún día sería posible, y aunque los pequeños conflictos sigan, la paz está más cerca que nuncaE. Me dieron una responsabilidad muy grande, de simple enfermera a diplomática mediando entre dos mundos tan diferentes en una guerra sangrienta y cruel entre millones de humanos e subterranos, como otros los llamaban, quien me lo iba a decir. Después de todo espero poder vivir para para ver cómo se por completo fin a los que todos bautizaron como Las Guerras Mitológicas, yo por lo menos no dejaré de luchar por conseguirlo.

 FIN

Espero que os haya gustado, si es así darle mucho amor, comentarme lo que os ha parecido y demás. Muchas gracias por leerme. 


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